jueves, 26 de junio de 2008

JACKSON POLLOCK



Jackson Pollock y Claude Lévi-Strauss


Presentamos aquí a un pintor y a un intelectual. No es raro ver la unión de dos profesiones aparentemente tan distintas, en realidad esto se da ya que la obra artística por más imagen que sea no deja de expresar conceptos, lo raro seria lo contrario.

En la historia del arte vemos como la obra refleja al artista y a la cultura imperante o por emerger.

La obras artísticas surgidas con anterioridad, pero sobre todo durante la Primera Guerra Mundial, hablan de un mundo que se va, del mundo de la Belle Epoque, donde todo aun se encontraba muy enmarcado dentro de determinados canones, donde lo bello era distinto a lo feo, lo verdadero a lo falso, donde todo debía ser muy racional. Pues bien las obras modernas se burlan de esta rigidez conservadora, presentando lo feo y lo extravagante como legitimo dentro del arte.(Vease Picasso, Duchamp…)

El relativismo, la corriente de pensamiento que nos dice que lo absoluto no existe, tendrá un gran triunfo con el pensamiento de Claude Lévi-Strauss al valorar al hombre “salvaje” como dotado de pensamiento tanto como lo es el “civilizado”. Para Claude Lévi-Strauss, el “salvaje” tanto como el “civilizado” tienen básicamente la misma forma de pensar, de ordenar el mundo, a través de las clasificaciones binarias (café con cafeína, café sin cafeína; dulce y salado; Agua y fuego,…)

La cultura “salvaje” es equiparable a la “civilizada”, ambas tienen un trasfondo racional, que Claude Lévi-Strauss descubrió en el “salvaje” a través del análisis estructural de sus mitos.

Portavoz artístico de Claude Lévi-Strauss, será el estadounidense Jackson Pollock (1912-1956) que buscaba una religión universal basada en lo más simple y sencillo, en las religiones “salvajes” del indio americano. Así busca expresar la manera de ser de este “salvaje” a través de una pintura de la acción a través de la técnica del dripping o chorreo de pintura en enormes soportes de tela o papel en el suelo. Para esto Pollock ocupa el inconciente desde donde nace el pensamiento, creando así una pintura automática donde no debe imperar el orden sino que la espontaneidad. Debía ser una pintura que reflejase el dinamismo “salvaje”.
La vida de Pollock fue tan intensa como su pintura, finamente se mato conduciendo un coche del mismo modelo del actor James Dean, en circunstancias que no aclaran si se trato de un suicidio.

No hay comentarios: